Reduce:
Reducir propone simplificar el consumo de todos aquellos productos que se compran y posteriormente consumismo, puesto a que esto tiene una relación directa con los residuos, y al mismo tiempo, repercuten en nuestro bolsillo.

Un ejemplo de esta primera práctica puede ser que en lugar de comprar 6 botellas pequeñas de una bebida, obtengas uno o dos envases, teniendo la misma cantidad pero en menos botellas. Otra práctica que podemos llevar a cabo es la utilización de nuestras bolsas ecológicas o de tela a la hora de ir al mercado. Si se disminuye el consumo, reduciremos el impacto de la basura en el medio ambiente.

Reutiliza:
Esta segunda regla consiste en la capacidad de volver a usar los productos que desechamos, confiriéndole una vida útil a embalajes o materiales que utilizamos en nuestra cotidianidad y darle uso antes de que llegue el momento de deshacernos de éstos de manera definitiva. Todo con el propósito de reducir el volumen de la basura y de contribuir con el impacto negativo que esta produce en el planeta.

Algunos ejemplos para reutilizar, es usar la cara limpia de las hojas impresas. También es posible darles una nueva vida a las cajitas, al metal, al plástico o los frascos de PVC, reutilizar la madera para diseñar nuevas estanterías, muebles, etc.

Recicla:
Es la regla de las 3R más popular, gracias a que el sistema de consumo actual ha optado por utilizar envases de materiales reciclables, como plástico y bricks, pero no biodegradables. Por consiguiente, se necesita el uso del personal y energía para someter estos recursos al proceso necesario para reutilizarlos. Comienza desde tu casa a separar los desechos: papel, vidrio, plástico y cartón, luego ubica una empresa o un punto verde donde puedes llevar esos desechos y ¡listo! Estas reciclando.

Esto denota que mediante el reciclaje se disminuye de manera significativa la utilización de nuevos materiales, y con ello, la producción de basura ‘nueva’. ¡Tú puedes marcar la diferencia!